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Relatos Jornadas Jornada de estrenos

Aquí os dejo un breve relato de otra buena jornada de peska. En esta ocasión no podemos decir que se nos diera muy bien, pero nuestro objetivo era mas bien probar el motor de 30 libras acoplado a mi kayak y el nuevo equipo de casting de J.Alfonso. Espero que os guste.

 

La tarde del 26 de junio, como dos auténticos locos, Juan Alfonso y yo quedamos a las cinco de la tarde, con unos 40 grados a la sombra, para montar mi nuevo motor eléctrico en el kayak. Previamente, la tarde de antes, estuve haciéndome con todo lo necesario para el montaje, sabiendo perfectamente y gracias a la experiencia previa de Juan Alfonso, todo lo que necesitaba. No os voy a hablar acerca del bricolaje en sí ya que lo podréis encontrar con todo tipo de detalle en el artículo escrito por J. Alfonso. Lo que os vengo a contar es el día de después, el día del estreno en nuestro embalse favorito, como no…

 

Esa mañana de sábado decidimos madrugar bastante, ya que desde hace algunos días hemos decidido acortar las jornadas debido a las altísimas temperaturas que se registran a media mañana. A las seis de la madrugada ya estábamos montando los kayaks y todo el equipo en los coches. Hay que decir que hemos adquirido cierta maña en este proceso, de forma que somos capaces de tener todo listo para salir y bien organizado en cuestión de veinte minutos, todo un record! A las siete en punto ya estábamos en el pantano y en cuestión de otros veinte minutos preparados y en el agua.

 

 

Gracias a la autonomía y rapidez que te proporciona un motor de estas características montado en una embarcación tan ligera como los kayaks, podemos permitirnos llegar a zonas más lejanas de peska a las que antes no éramos capaces de alcanzar ni siquiera remando durante todo el día. Además, os aseguro que se disfruta muchísimo más del entorno al no tener que estar pendiente de nada más que de mantener fijo un rumbo. Al final del artículo podéis ver un pequeño video de este momento que os cuento. Estábamos bastante impacientes ya que llevábamos un par de semanas sin peskar y no veíamos el momento de parar motores y comenzar a lanzar, así que tras quince minutos de navegación llegamos al sitio acordado. Ambos nos decidimos por el mismo artificial; una perfecta imitación de black bass de unos siete centímetros y de la marca Rapala con el cuerpo articulado y que nada entre los 1,8 y 2,4 metros de profundidad. Ese día además J. Alfonso estrenaba caña y carrete de casting, así que no se puede negar que era día de estrenos.

 

Al principio de la mañana, más pendientes del motor y del equipo de peska nuevos que de otra cosa, no andábamos muy concentrados y tampoco los basses estaban muy por la labor. No nos dio muy buena espina el hecho de que no paráramos de sacar basses de talla pequeña, en torno a veinte centímetros. Al cabo de un rato los lances que estábamos realizando eran ya muy precisos, de esos en los que no te explicas como no has sido capaz de sacar un buen bass en un sitio tan cantado! Pero nada… sólo salían de talla pequeña. Probamos a tentarlos en aguas más profundas ya que notamos que el agua en superficie estaba muy caliente, pero tampoco obtuvimos resultados. Tras una breve parada para estirar las piernas y decididos a cambiar de zona de peska, pusimos rumbo al lugar en el que otros días hemos obtenido buenos resultados. Nada mas llegar lancé a unos eucaliptos semi-sumergidos y noté una picada más fuerte que todas las anteriores. Se trataba de un bass de talla media pero disfruté muchísimo con él. Espero que os gusten las fotos que J. Alfonso me sacó porque son las únicas que este artículo permite ya que no conseguimos sacar ninguno más como ese en toda la mañana.

 


 

Cuando ya el sol y el calor se hacían insoportables, a eso de las once y media de la mañana, decidimos cortar y marchar hacia los coches. Una vez sentados cómodamente compartiendo un par de cervezas heladas y un veraniego plato de tomate con sal, comentamos la jornada. No es destacable obviamente por las capturas, pero sí por el buen rendimiento de los equipos. Juan Alfonso confirmó de nuevo el perfecto funcionamiento de su motor de 36 libras y pudo recuperar el tacto necesario para peskar con una caña de casting ya que llevaba algún tiempo sin hacerlo. Yo por mi parte satisfecho y conforme con el montaje de mi motor de 30 libras y deseando salir de nuevo a ver si en la próxima jornada tenemos algo más de suerte. Hasta pronto!

 

 

 

Comentarios (2)
2 Lunes, 15 de Septiembre de 2008 14:52
Miguel A
Totalmente de acuerdo J.Alfonso. Además, al tratarse de motores eléctricos, creo que no se pierde el concepto de respeto por la naturaleza ya que no se hace ningún ruido ni se emite ningún tipo de gases. Por otro lado, tenemos la posibildad de navegar en cualquier embalse sin restricción alguna y si nos apetece, echar un rato de remos que tampoco está nada mal.
1 Lunes, 15 de Septiembre de 2008 14:51
J Alfonso
La verdad es que con lo motores eléctricos se tiene una autonomía ideal si el fin es la peska. No cabe duda que de vez en cuando disfrutar de la tranquilidad del remo en aguas someras es fantastico y muy recomendable, pero cuando salimos con las ansias de capturar algún buen bass en grandes extensiones de agua como Navallana, cada vez más creo que el motor eléctrico es indispensable.

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